El lenguaje es algo que debe ser trascendido.
El lenguaje se originó para ayudar a la comunicación entre los seres humanos: En un principio para tener un denominador común para cosas concretas y actividades, luego relaciones entre cosas, luego cosas abstractas, y así sucesivamente hasta el día de hoy.
Sin embargo, el lenguaje ya no es la herramienta que fue en su origen, sino todo lo contrario: Nosotros somos una herramienta del lenguaje.
En un principio el ser humano con el fin de comunicarse con sus pares necesitó crear el concepto de "otro", surgiendo así la división entre sujeto y objeto. Surge el yo y un otro ajeno y contrapuesto.
Todo con el fin de comunicarse en pro del alimento.
De aquí se desprendió luego el predicado, aquello que es hecho y que no pudo haber sido hecho de no haber mediado un sujeto ejecutor de la acción.
De esta manera, nuestro pensamiento se halla condicionado por palabras: Pensamos en palabras.
Por ello nuestro pensamiento no es libre.
A las verdades más profundas no se pueden acceder pensando con palabras, e incluso decir que aquellas ideas y sentimientos elevados sean verdades ya es contaminar esas nociones con prejuicios linguisticos.
¿Qué fueron EN SU ORIGEN Roma, los Estados Unidos, Las Polis Griegas, La China Unificada?
Sentimientos y conceptos tan rebosantes de grandeza, tan puros, elevados y oníricos que solo podían mencionarse con un pudor que debe haber hecho que los labios se pusieran trémulos y los ojos de cristal.
Algo absolutamente conmovedor al espíritu.
Una persona Cristiana con verdadera Fé siente ESO al comulgar.
Algunas religiones primitivas sólo revelan el nombre de la divinidad a los sujetos en la ceremonia en que pasan a la adultez, y nunca más se menciona. Sólo en ese momento tan importante de la vida los ancianos revelan el secreto mejor guardado: el nombre de Dios.
Ese nombre, es algo tan sagrado y sublime para su mentalidad, que el pronunciarlo en la cotidianeidad es considerado tabú.
¿Quién puede explicar con palabras qué es el amor?
Muchos lo han intentado.
Mas para hacerlo han debido recurrir a figuras literarias como la metáfora para poder apróximarse a ese concepto, que por siempre escapará de la presuntuosa pluma de los poetas.
El lenguaje prosaico es incapaz de aproximarse en lo más mínimo a lo que es el amor.
Sólo la lírica ha podido acercarse y con ello hemos de contentarnos.
Cada metáfora es una puerta que se entreabre y que nos deja vislumbrar hacia adentro de una habitación en la penumbra.
Nietzsche, Heidegger, el Zen!
Zubiri!
Solo existen señas.
Las palabras son telarañas para atrapar a las moscas.
Una metáfora, una imágen, una melodía, un aforismo...
Señas, ni siquiera signos, puesto que el signo significa algo, incluso muchas veces de forma intencionada.
La seña sólo deviene.
Es por ello que si se desea desenmarañar para poder ver, escuchar en el ensordecedor ruido, si se quiere calar hondo en el universo, experimentándolo y saboreándolo; comprendiéndolo (aunque de manera irracional); entonces es necesario buscar e interpretar señas, y al comunicar ideas que se encumbran por sobre 6000 pies por sobre el nivel del mar, y mucho más allá del hombre actual, entonces las señas son el lenguaje que se ha de emplear con ese propósito.
Silent Enigma
Monday, March 19, 2007
Tuesday, January 23, 2007
Voluntad de Poder
Iba a responder un post de otro Blog, titulado Conflictos viciosos de un ilustrado, pero de pronto emanó todo esto con mucha claridad.
Lo expongo como un post, puesto que está directamente relacionado con el post que envie hoy mismo al Blog principal Silent Enigma.
A modo de introducción escueta, parte el discurso del mentado blog haciendo referencia a un excelente escrito corto de Nietzsche denominado "Sobre Verdad y Mentira en Sentido Extramoral" (que yo también he leído). Se menciona en ese post a las prisiones norteamericanas de Abu Ghraib y Guantanamo como algo humano, demasiado humano.
Que lo meramente humano brota como destrucción y desolación.
Sin embargo esos no son más que ejmplos de la Voluntad de Poder.
Esto me suscitó escribir lo siguiente:
Mmm... no lo sé.
también leí la dichosa obra y otros libros de N.
Y yo pensaba lo mismo que tú acerca de lo humano, demasiado humano.
Sin embargo en las notas postumas sobre la voluntad de poder y en el Ecce Homo hay evidencias que desacreditan eso.
La voluntad de poder es Abu Ghraib y Guantanamo. Una voluntad de poder rudimentaria y burda. "Poco Sutil" - Como diría N.
Pero es voluntad de poder: De los politicos y empresarios norteamericanos para enseñorear al mundo entero dominando una de las mas grandes fuentes de petróleo; y de los animalescos guardias que manifiestan su voluntad de poder mediante torturas y maltratos característicos de psiques pertenecientes a formas de vida primitivas.
Cada uno a su estilo.
Sin embargo, la voluntad de poder - dice N. - Es el motor del mundo y de todo sistema orgánico vivo. Es lo más primordial y primigenio: ¡es lo único que ES y no deviene!
La volutad de poder es, entonces, algo humano solamente a consecuencia de que ésta es lo más originario que existiría.
La naturaleza humana sería voluntad de poder y sin embargo la voluntad de poder es algo totalmente no humano.
Por esto, no se puede afirmar que ella es humana, demasiado humana.
Es escalofriante... mi estómago se retuerce por las consecuencias que esto implicaría.
Silent Enigma
Lo expongo como un post, puesto que está directamente relacionado con el post que envie hoy mismo al Blog principal Silent Enigma.
A modo de introducción escueta, parte el discurso del mentado blog haciendo referencia a un excelente escrito corto de Nietzsche denominado "Sobre Verdad y Mentira en Sentido Extramoral" (que yo también he leído). Se menciona en ese post a las prisiones norteamericanas de Abu Ghraib y Guantanamo como algo humano, demasiado humano.
Que lo meramente humano brota como destrucción y desolación.
Sin embargo esos no son más que ejmplos de la Voluntad de Poder.
Esto me suscitó escribir lo siguiente:
Mmm... no lo sé.
también leí la dichosa obra y otros libros de N.
Y yo pensaba lo mismo que tú acerca de lo humano, demasiado humano.
Sin embargo en las notas postumas sobre la voluntad de poder y en el Ecce Homo hay evidencias que desacreditan eso.
La voluntad de poder es Abu Ghraib y Guantanamo. Una voluntad de poder rudimentaria y burda. "Poco Sutil" - Como diría N.
Pero es voluntad de poder: De los politicos y empresarios norteamericanos para enseñorear al mundo entero dominando una de las mas grandes fuentes de petróleo; y de los animalescos guardias que manifiestan su voluntad de poder mediante torturas y maltratos característicos de psiques pertenecientes a formas de vida primitivas.
Cada uno a su estilo.
Sin embargo, la voluntad de poder - dice N. - Es el motor del mundo y de todo sistema orgánico vivo. Es lo más primordial y primigenio: ¡es lo único que ES y no deviene!
La volutad de poder es, entonces, algo humano solamente a consecuencia de que ésta es lo más originario que existiría.
La naturaleza humana sería voluntad de poder y sin embargo la voluntad de poder es algo totalmente no humano.
Por esto, no se puede afirmar que ella es humana, demasiado humana.
Es escalofriante... mi estómago se retuerce por las consecuencias que esto implicaría.
Silent Enigma
Friday, November 03, 2006
Espiritualidad y Estética
¿Cual es el objetivo o el sentido de la vida?
Todo el mundo se ha pregutnado eso alguna vez, por lo general, cuando un pilar muy importante de nuestra existencia se desmorona.
Tras pensarlo muchísimo y tras meditarlo irracionalmente, he llegado a la conclusión de que hay dos caminos: El Espiritual y el Estético.
Para no extenderme en demasía, me conformaré con expresar lo que sigue:
He llegado a una conclusión no racional de que existe un estado de trascendencia al que se accede principalmente librándose del yugo del arrepentimiento, siendo coherente con los sentimientos y pensamientos propios mas siempre manteniéndose en procesos evolutivos, entregándose al universo e interiorizándolo. Este último paso implica un consumo de energía desde el medio, energías tan potentes, que podrían significar la unificación de esa energía en un solo núcleo energético sinérgico y de alta densidad que podría ser persistente en el tiempo y capaz de hacer cambiar de naturaleza a la energía que entra al sistema, de formas de energía inferiores a formas más potentes y puras, parecido al accionar de una reacción autocatalítica. La otra opción es que esa energía se redistribuye nuevamente pero su naturaleza es más "positiva" que antes. Estas son meras especulaciones, puesto que muy difícilmente alguien pueda corroborar eso, sin embargo se me ocurre que pudiera ser así.
Ese estado trascendental en lo práctico se apreciaría en la obtención de felicidad y paz, puesto que nos hayaríamos libres de la angustia o la náusea metafísicas.
La otra forma es la estética, que nos lleva a pensar que el objetivo de la vida es que esta sea bella y fuente de creatividad, no importa cómo. Y sea en su alegría, placer y paz como en la infelicidad, el dolor y el conflicto. Que todo cuanto hagamos sea hecho con pasión tanto lo "malo" como lo "bueno" y que apreciemos ambas cosas desde el punto de vista de su belleza. La infelicidad y el dolor pueden ser hermosísimamente trágicos y dramáticos, la paz puede ser bella en su armonía y relajo, el conflicto valorable estéticamente en cuanto a su majestuosidad épica y considero innecesario hablar de la alegría y el placer pues creo que todos concuerdan en que son cosas bellas.
Desde este punto de vista se busca el refinamiento sin perder la pasión, viviéndo la vida a cada segundo como si estuviésemos componiendo una poesía, como si fuera un proceso creativo.
Ambas cosas, la espiritualidad como la estética funcionan muy bien autónomamente, pero es interesante destacar que su mezcla es sinérgica y es aún mejor y más convincente.
Un vivir poetizante bendito por las alas de la espiritualidad, que nos conducen al resplandor de un sol trascendente.
Esta forma de planteárse ante la vida, creo que se podría definir bastante bien como mística, puesto que mezcla inquietudes espirituales con un vivir poetizante, que filosofa racional e irracionalmente, que es a la vez terrenal y metafísica. Un vivir que se siente cómodo en todos los ámbitos: religioso, filosófico o corporal.
Silent Enigma
Todo el mundo se ha pregutnado eso alguna vez, por lo general, cuando un pilar muy importante de nuestra existencia se desmorona.
Tras pensarlo muchísimo y tras meditarlo irracionalmente, he llegado a la conclusión de que hay dos caminos: El Espiritual y el Estético.
Para no extenderme en demasía, me conformaré con expresar lo que sigue:
He llegado a una conclusión no racional de que existe un estado de trascendencia al que se accede principalmente librándose del yugo del arrepentimiento, siendo coherente con los sentimientos y pensamientos propios mas siempre manteniéndose en procesos evolutivos, entregándose al universo e interiorizándolo. Este último paso implica un consumo de energía desde el medio, energías tan potentes, que podrían significar la unificación de esa energía en un solo núcleo energético sinérgico y de alta densidad que podría ser persistente en el tiempo y capaz de hacer cambiar de naturaleza a la energía que entra al sistema, de formas de energía inferiores a formas más potentes y puras, parecido al accionar de una reacción autocatalítica. La otra opción es que esa energía se redistribuye nuevamente pero su naturaleza es más "positiva" que antes. Estas son meras especulaciones, puesto que muy difícilmente alguien pueda corroborar eso, sin embargo se me ocurre que pudiera ser así.
Ese estado trascendental en lo práctico se apreciaría en la obtención de felicidad y paz, puesto que nos hayaríamos libres de la angustia o la náusea metafísicas.
La otra forma es la estética, que nos lleva a pensar que el objetivo de la vida es que esta sea bella y fuente de creatividad, no importa cómo. Y sea en su alegría, placer y paz como en la infelicidad, el dolor y el conflicto. Que todo cuanto hagamos sea hecho con pasión tanto lo "malo" como lo "bueno" y que apreciemos ambas cosas desde el punto de vista de su belleza. La infelicidad y el dolor pueden ser hermosísimamente trágicos y dramáticos, la paz puede ser bella en su armonía y relajo, el conflicto valorable estéticamente en cuanto a su majestuosidad épica y considero innecesario hablar de la alegría y el placer pues creo que todos concuerdan en que son cosas bellas.
Desde este punto de vista se busca el refinamiento sin perder la pasión, viviéndo la vida a cada segundo como si estuviésemos componiendo una poesía, como si fuera un proceso creativo.
Ambas cosas, la espiritualidad como la estética funcionan muy bien autónomamente, pero es interesante destacar que su mezcla es sinérgica y es aún mejor y más convincente.
Un vivir poetizante bendito por las alas de la espiritualidad, que nos conducen al resplandor de un sol trascendente.
Esta forma de planteárse ante la vida, creo que se podría definir bastante bien como mística, puesto que mezcla inquietudes espirituales con un vivir poetizante, que filosofa racional e irracionalmente, que es a la vez terrenal y metafísica. Un vivir que se siente cómodo en todos los ámbitos: religioso, filosófico o corporal.
Silent Enigma
Una Nada no Nihilista
Nietzsche tildaba de transmundanos a aquellos que ponían su fe "al otro lado del mundo".
Podía ser un paraíso en el cielo, el nirvana, el moksha o cualquier cosa que no fuera la vida terrena. La doctrina de Nagarjuna postula que la naturaleza de todo es la vacuidad, que incluso el ser mismo es vacío y esto es debido a la transitoriedad temporal.
Esto me llamó la atención profundamente, puesto que además vi una página en la que se etiquetaba a la doctrina de Nagarjuna como nihilista. Según esa página, para Nagarjuna el mundo no sería más que una ilusión. Es muy peligroso entender de esa manera tan sintética el pensar de Nagarjuna. Para poder ser tan sucintos, tendríamos que tener bien clara la respuesta a la pregunta ¿Qué es una ilusión? E ilusión es, ante todo, algo falso que se nos presenta como verdadero.
Nos hallamos pues, creo yo, ante un error colosal. La obtusa mente occidental está acostumbrada a entender todo en binario (si no, escuchen al Sr. Bush), asociamos de inmediato a la Nada con falsedad y al Ser con la verdad. Condiciones lógicas que no vienen al caso por ningún motivo. Esto es metafísica y la lógica está fuera de lugar.
Cuando decimos que la naturaleza de todo es la vacuidad y que incluso la vacuidad misma es el vacío, estamos hablando de una Nada que no implica una negación y tampoco una ausencia, sino más bien carencia de contenido persistente. Aquél es el sentido original de Śūnyatā.
No se puede decir entonces que el mundo es una ilusión, sino que su naturaleza es el vacío. Ante ello Nagarjuna, como el gran budista que fue, defendió el desprendimiento como el camino a seguir, como una manera de evadir el sufrimiento que genera este vacío, un situarse fuera de las cosas vacías, independiente de ellas, quedando en un espacio intermedio, en el mismo vacío absoluto y percatándose de que incluso uno mismo es el vacío y por ende, es uno con todas las cosas, que también son vacías; obteniendo finalmente un estado conocido como Nirvana, que es absoluto y eterno, ajeno al Samsara.
¿Pero que hay de mí?
Yo creo, en efecto, que la naturaleza de todo es el vacío, pero el camino que hay que seguir, en vez de desprenderse de los cascarones huecos de los que está formado el mundo, es el de arrojarse contra ellos y embestirlos. Sentir en carne propia el vacío hasta perder el vértigo.
Para ello hay que rodearse de estos cascarones, jugar y danzar con ellos y entre ellos, aferrarse a ellos con pasión, hasta sentir como se rompen o mirar a través de sus grietas.
Tal como diría Nietzsche: No importa si es falso o verdadero, si existe o no existe, es válido mientras favorezca la vida.
Por eso mismo, no importa si las cosas son en realidad vacías, hay que vivirlas, y si se destrozan dejando en evidencia su vacuidad, pese al dolor, será mejor para mi proceso vital. En el caso de que exista un estado trascendente, me ayudaría a alcanzarlo; y en el caso de no haberlo, le daría un valor agregado a mi vida como proyecto estético, un clímax trágico en una escena de esta obra.
El que la naturaleza de todas las cosas sea la vacuidad no tiene porqué devalorar las cosas, puesto que no implica que estas sean falsas. Todo está vacío, los conceptos, las cosas, las ideas, los sujetos y por ende, todos compartimos la misma esencia universal: el vacío.
O sea, mezclando ideas diversas e interpretando a mi manera, las cosas existen por cuanto son utiles a nuestro proceso vital, aunque su naturaleza sea el vacío; e incluso, a veces existen en virtud de su vacuidad. Hay que recalcar una vez más que la vacuidad es producto de la inconsistencia temporal. Darse cuenta de la vacuidad de las cosas es, ante todo, interiorizar que todo es dinámico y está sujeto al cambio. Por lo tanto, las cosas, además de tener una funcionalidad práctica informacional o de persistencia biológica, cobran otra utilidad igual o más valiosa cuando interiorizo la vacuidad de ellas: De esta manera entiendo mejor que mi vida es un proceso frágil de cambio dinámico, lo que me permite revalorar la vida y vivirla como un proceso evolutivo, evitando cualquier estancamiento, ya sea espiritual y/o estético.
Esta visión es a mi juicio muy positiva y vivencialista, contraria a cualquier nihilismo, un vivencialismo que nace de la Nada, una Nada que, a su vez, nace de la incosistencia temporal que nos permite revalorar y vivir mejor la vida.
Silent Enigma
Podía ser un paraíso en el cielo, el nirvana, el moksha o cualquier cosa que no fuera la vida terrena. La doctrina de Nagarjuna postula que la naturaleza de todo es la vacuidad, que incluso el ser mismo es vacío y esto es debido a la transitoriedad temporal.
Esto me llamó la atención profundamente, puesto que además vi una página en la que se etiquetaba a la doctrina de Nagarjuna como nihilista. Según esa página, para Nagarjuna el mundo no sería más que una ilusión. Es muy peligroso entender de esa manera tan sintética el pensar de Nagarjuna. Para poder ser tan sucintos, tendríamos que tener bien clara la respuesta a la pregunta ¿Qué es una ilusión? E ilusión es, ante todo, algo falso que se nos presenta como verdadero.
Nos hallamos pues, creo yo, ante un error colosal. La obtusa mente occidental está acostumbrada a entender todo en binario (si no, escuchen al Sr. Bush), asociamos de inmediato a la Nada con falsedad y al Ser con la verdad. Condiciones lógicas que no vienen al caso por ningún motivo. Esto es metafísica y la lógica está fuera de lugar.
Cuando decimos que la naturaleza de todo es la vacuidad y que incluso la vacuidad misma es el vacío, estamos hablando de una Nada que no implica una negación y tampoco una ausencia, sino más bien carencia de contenido persistente. Aquél es el sentido original de Śūnyatā.
No se puede decir entonces que el mundo es una ilusión, sino que su naturaleza es el vacío. Ante ello Nagarjuna, como el gran budista que fue, defendió el desprendimiento como el camino a seguir, como una manera de evadir el sufrimiento que genera este vacío, un situarse fuera de las cosas vacías, independiente de ellas, quedando en un espacio intermedio, en el mismo vacío absoluto y percatándose de que incluso uno mismo es el vacío y por ende, es uno con todas las cosas, que también son vacías; obteniendo finalmente un estado conocido como Nirvana, que es absoluto y eterno, ajeno al Samsara.
¿Pero que hay de mí?
Yo creo, en efecto, que la naturaleza de todo es el vacío, pero el camino que hay que seguir, en vez de desprenderse de los cascarones huecos de los que está formado el mundo, es el de arrojarse contra ellos y embestirlos. Sentir en carne propia el vacío hasta perder el vértigo.
Para ello hay que rodearse de estos cascarones, jugar y danzar con ellos y entre ellos, aferrarse a ellos con pasión, hasta sentir como se rompen o mirar a través de sus grietas.
Tal como diría Nietzsche: No importa si es falso o verdadero, si existe o no existe, es válido mientras favorezca la vida.
Por eso mismo, no importa si las cosas son en realidad vacías, hay que vivirlas, y si se destrozan dejando en evidencia su vacuidad, pese al dolor, será mejor para mi proceso vital. En el caso de que exista un estado trascendente, me ayudaría a alcanzarlo; y en el caso de no haberlo, le daría un valor agregado a mi vida como proyecto estético, un clímax trágico en una escena de esta obra.
El que la naturaleza de todas las cosas sea la vacuidad no tiene porqué devalorar las cosas, puesto que no implica que estas sean falsas. Todo está vacío, los conceptos, las cosas, las ideas, los sujetos y por ende, todos compartimos la misma esencia universal: el vacío.
O sea, mezclando ideas diversas e interpretando a mi manera, las cosas existen por cuanto son utiles a nuestro proceso vital, aunque su naturaleza sea el vacío; e incluso, a veces existen en virtud de su vacuidad. Hay que recalcar una vez más que la vacuidad es producto de la inconsistencia temporal. Darse cuenta de la vacuidad de las cosas es, ante todo, interiorizar que todo es dinámico y está sujeto al cambio. Por lo tanto, las cosas, además de tener una funcionalidad práctica informacional o de persistencia biológica, cobran otra utilidad igual o más valiosa cuando interiorizo la vacuidad de ellas: De esta manera entiendo mejor que mi vida es un proceso frágil de cambio dinámico, lo que me permite revalorar la vida y vivirla como un proceso evolutivo, evitando cualquier estancamiento, ya sea espiritual y/o estético.
Esta visión es a mi juicio muy positiva y vivencialista, contraria a cualquier nihilismo, un vivencialismo que nace de la Nada, una Nada que, a su vez, nace de la incosistencia temporal que nos permite revalorar y vivir mejor la vida.
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Sunday, October 29, 2006
Energía y la Nada
Tuve un resplandor en mi mente...
La "esencia" de la energía es la vacuidad, la nada, por cuanto está en continuo cambio de un tipo de energía a otra.
La energía entonces sería de naturaleza vacua por cuanto muta constantemente en sí misma, pero sería lo único persistente y universal, pese a su vacuidad.
Está más allá del ser y la nada, pues su naturaleza es vacua y sin embargo es un universal absoluto.
Sería la Presencia
Silent Enigma
La "esencia" de la energía es la vacuidad, la nada, por cuanto está en continuo cambio de un tipo de energía a otra.
La energía entonces sería de naturaleza vacua por cuanto muta constantemente en sí misma, pero sería lo único persistente y universal, pese a su vacuidad.
Está más allá del ser y la nada, pues su naturaleza es vacua y sin embargo es un universal absoluto.
Sería la Presencia
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Termodinámica, Nietzsche y sociedad.
Luego del post anterior, asumo que quedaron claros, o relativamente claros, los conceptos más básicos referentes a la segunda ley.
Sin embargo, es mucho más fácile de entender para sistemas en los cuales no hay flujo másico, sino que sólo energético. Pero vamos a encontrar numerosos procesos a los cuales entra continuamente tanto masa como energía a través del tiempo y a su vez, sale masa y energía constantemente.
Estos procesos se denominan transcientes.
Dentro de los procesos transcientes encontramos procesos en los que hay un flujo continuo de energía y de masa, pero en los que las variables macroscópicas están siempre fijas en cada lugar físico del sistema debido a que las condiciones de flujo másico y energético se mantienen constantes o bajo sisertas condiciones especiales. Se denominan Estados Estacionarios. ¿Qué pasa entonces con la entropía?
Ilya Prigogine creó un concepto muy novedoso llamado balance de entropía. De algún modo, toda la entropía que el sistema genera es disipada hacia el exterior, manteniéndose constante y para ello hace falta agregar energía desde el exterior hacia el sistema. De ese "retiro" de entropía nace el término neguentropía.
O sea, todo estado artificial de orden, agregación y complejidad que persiste en el tiempo, logra esto "evacuando" su entropía hacia el medio, consumiendo energía desde éste.
Tomemos por ejemplo a la raza humana. La raza humana sobrevive drenando energía del medio y evidentemente vemos como disipa el desorden que ella crea en la naturaleza. La entropía que genera la raza humana se la lleva la naturaleza, y se refleja en destrucción, depredación y contaminación.
Ahora bien, ¿qué sucede si esto lo extrapolamos, con bastante tino, según yo, a nuestra sociedad? Nos encontramos con que cada uno de los estratos sociales disipa su entropía en el más bajo. O sea, el estrato social más desfavorecido, trabaja para disipar la entropía generada por los más favorecidos. En resumen y perdonando mi chileno, lo natural en la vida sería la ley del gallinero, en donde el de más arriba se caga al de abajo.
Esto se aplica claramente a nivel económico y sólo desde una perspectiva termodinámica se podría intentar abordar este problema, buscando una forma de minimizar esta producción de entropía. Es claro que lo necesario es minimizar las necesidades materiales y el crecimiento poblacional.
Sin embargo, esto también se puede relacionar con Nietzsche a un nivel de interacción social, psicológico y espiritual. Desde el punto de vista termodinámico todo lo dicho por Nietzsche respecto del Aristócrata y el Plebeyo se justificaría, puesto que el aristócrata busca dar rienda suelta a su voluntad de poder, avasallando todo a su paso, para poder crecer tanto mental, espiritual y sentimentalmente (desde un punto de vista Nietzscheano Arsitocrático); se alimenta de su poder para así crecer, y así poder aún más, cayendo en una espiral entrópica y delirante.
Y es precisamente lo que se ve en la sociedad humana.
En el hinduísmo el fenómeno de disipación de la entropía es muy claro en su sistema de castas, sin embargo, a diferencia de el pensamiento Nietzscheano, su estímulo no es el poder mismo, es un camino y no una espiral. En el hinduísmo las castas superiores subyugan a las otras para así poder obtener el Moksha, la liberación del Samsara (aunque Nietzsche diría que es solamente una forma de justificación del lado pragmático de la esclavitud que surgió de la voluntad de poder de los arios frente a los drávidas).
En el caso del budismo, el enfoque que éste toma es el de la mínima producción de entropía. El budismo no hace diferencias sociales sino que busca minimizar el sufrimiento propio y ajeno, y para ello busca suprimir el apego, entendido como necesidad. Teniendo menos necesidades, se consume menos energía y se genera menos entropía (que igual debe ser disipada de alguna manera), así, además de obtener los resultados espirituales, la vida misma, en teoría, se prolonga. No son raros los relatos de maestros orientales de avanzada edad realizando proezas físicas asombrosas.
Yo creo que ninguno de los tres afronta el problema de manera correcta.
El delirio y la pasión de Nietzsche son algo sin lo que, a mi juicio, no se puede vivir, pero su voluntad de poder lo degenera todo.
Yo rescato del hinduísmo el sistema de castas, pero con un verdadero fundamento espiritual y que permita la movilidad intercastas durante la vida de un individuo de acuerdo a su progreso espiritual.
Y del budismo rescato la minimización en la producción de entropía, mas no se puede, creo yo, amar y alcanzar las mayores alturas y abismos absolutamente libre de apego (Nihilismo para Nietzsche). A mi juicio la postura budista es muy pragmática y efectiva en generar escaladores de montes pequeños.
En fin, creo que hay que llegar a un compromiso entre estas tres ideas, aunque suene muy difícil e incluso imposible.
Silent Enigma
Sin embargo, es mucho más fácile de entender para sistemas en los cuales no hay flujo másico, sino que sólo energético. Pero vamos a encontrar numerosos procesos a los cuales entra continuamente tanto masa como energía a través del tiempo y a su vez, sale masa y energía constantemente.
Estos procesos se denominan transcientes.
Dentro de los procesos transcientes encontramos procesos en los que hay un flujo continuo de energía y de masa, pero en los que las variables macroscópicas están siempre fijas en cada lugar físico del sistema debido a que las condiciones de flujo másico y energético se mantienen constantes o bajo sisertas condiciones especiales. Se denominan Estados Estacionarios. ¿Qué pasa entonces con la entropía?
Ilya Prigogine creó un concepto muy novedoso llamado balance de entropía. De algún modo, toda la entropía que el sistema genera es disipada hacia el exterior, manteniéndose constante y para ello hace falta agregar energía desde el exterior hacia el sistema. De ese "retiro" de entropía nace el término neguentropía.
O sea, todo estado artificial de orden, agregación y complejidad que persiste en el tiempo, logra esto "evacuando" su entropía hacia el medio, consumiendo energía desde éste.
Tomemos por ejemplo a la raza humana. La raza humana sobrevive drenando energía del medio y evidentemente vemos como disipa el desorden que ella crea en la naturaleza. La entropía que genera la raza humana se la lleva la naturaleza, y se refleja en destrucción, depredación y contaminación.
Ahora bien, ¿qué sucede si esto lo extrapolamos, con bastante tino, según yo, a nuestra sociedad? Nos encontramos con que cada uno de los estratos sociales disipa su entropía en el más bajo. O sea, el estrato social más desfavorecido, trabaja para disipar la entropía generada por los más favorecidos. En resumen y perdonando mi chileno, lo natural en la vida sería la ley del gallinero, en donde el de más arriba se caga al de abajo.
Esto se aplica claramente a nivel económico y sólo desde una perspectiva termodinámica se podría intentar abordar este problema, buscando una forma de minimizar esta producción de entropía. Es claro que lo necesario es minimizar las necesidades materiales y el crecimiento poblacional.
Sin embargo, esto también se puede relacionar con Nietzsche a un nivel de interacción social, psicológico y espiritual. Desde el punto de vista termodinámico todo lo dicho por Nietzsche respecto del Aristócrata y el Plebeyo se justificaría, puesto que el aristócrata busca dar rienda suelta a su voluntad de poder, avasallando todo a su paso, para poder crecer tanto mental, espiritual y sentimentalmente (desde un punto de vista Nietzscheano Arsitocrático); se alimenta de su poder para así crecer, y así poder aún más, cayendo en una espiral entrópica y delirante.
Y es precisamente lo que se ve en la sociedad humana.
En el hinduísmo el fenómeno de disipación de la entropía es muy claro en su sistema de castas, sin embargo, a diferencia de el pensamiento Nietzscheano, su estímulo no es el poder mismo, es un camino y no una espiral. En el hinduísmo las castas superiores subyugan a las otras para así poder obtener el Moksha, la liberación del Samsara (aunque Nietzsche diría que es solamente una forma de justificación del lado pragmático de la esclavitud que surgió de la voluntad de poder de los arios frente a los drávidas).
En el caso del budismo, el enfoque que éste toma es el de la mínima producción de entropía. El budismo no hace diferencias sociales sino que busca minimizar el sufrimiento propio y ajeno, y para ello busca suprimir el apego, entendido como necesidad. Teniendo menos necesidades, se consume menos energía y se genera menos entropía (que igual debe ser disipada de alguna manera), así, además de obtener los resultados espirituales, la vida misma, en teoría, se prolonga. No son raros los relatos de maestros orientales de avanzada edad realizando proezas físicas asombrosas.
Yo creo que ninguno de los tres afronta el problema de manera correcta.
El delirio y la pasión de Nietzsche son algo sin lo que, a mi juicio, no se puede vivir, pero su voluntad de poder lo degenera todo.
Yo rescato del hinduísmo el sistema de castas, pero con un verdadero fundamento espiritual y que permita la movilidad intercastas durante la vida de un individuo de acuerdo a su progreso espiritual.
Y del budismo rescato la minimización en la producción de entropía, mas no se puede, creo yo, amar y alcanzar las mayores alturas y abismos absolutamente libre de apego (Nihilismo para Nietzsche). A mi juicio la postura budista es muy pragmática y efectiva en generar escaladores de montes pequeños.
En fin, creo que hay que llegar a un compromiso entre estas tres ideas, aunque suene muy difícil e incluso imposible.
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Termodinámica
La segunda ley de la termodinámica y sus implicancias filosóficas
Tras mi viaje a Buenos Aires, compré un libro que versa sobre sistemas complejos.
El concepto de complejidad nace de la termodinámica, para ser más precisos de la mecánica estadística y que, tras una interpretación bastante filosófica de cierto concepto, choca con otra teoría del área de la informática y de a poco se va desnudando qué es un sistema complejo.
La entropía a nivel macro, se desprende de la segunda ley de la termodinámica, que tiene varios enunciados, por ejemplo el de Carnot:
La entropía, a nivel micro, representa el grado de desorden que tiene un sistema.
De aquí se deduce que en un sistema completamente cerrado, esto es, sin intercambio de masa ni energía de ningún tipo, la entropía sólo puede aumentar a medida que el tiempo pasa, o como mucho, mantenerse constante.
A modo de ejemplo, ¿Que pasaría si se encierra a un grupo de personas en un recinto completamente hermético con energía, aire y provisiones limitados? Después de un tiempo terminarían todos muertos y despúes lo único que se encontraría al entrar unos años más tarde sería polvo y cenizas, o sea, un estado de máxima entropía que, dado la cantidad de masa y energía encerradas en el sistema, se mantuvo constante y no pudo aumentar más. A este estado en el cual la entropía adquiere un valor máximo se le llama Estado de Equilibrio Termodinámico, en el cual todas las variables macroscópicas (presión, temperatura, energía interna, etc) quedan fijadas, si se sabe una de ellas, se pueden conocer las otras.
Otro ejemplo muy usado es lo que ocurre al encerrarse en casa o la habitación, éstaa se empiezan a desordenar, pese a que no son un sistema cerrado. Para que la habitación o la casa se mantengan en orden es necesario que uno mismo se esfuerce en ordenar, o sea, realizar trabajo.
Aquello que es importante de esta ley, es que le dá un sentido al tiempo, nos dice que el tiempo sí existe pues todo sistema tiende a incrementar su entropía y una vez que ocurre esto no hay vuelta atrás, a no ser que se invierta energía en eso.
Además, surge una interpretación filosófica acerca de la entropía.
La entropía, a nivel micro, se puede defnir como el grado de desorden de un sistema, pero esto nos lleva a preguntarnos ¿Qué es el desorden?, y de aquí: ¿Qué es el orden?
El orden se podría decir que es, precisamente grados de complejidad y agregación que se derivan del grado de información que se posea de un sistema. Y el desorden, por el contrario, sería el grado de desinformación. Fácilmente nos percatamos cuando en la vida cotidiana no encontramos las cosas debido al desorden y además, otro caso ejemplar es la cantidad de material genético que tiene una bacteria en comparación con un mamífero.
El orden relaciona una cosa con las demás cosas, al fin y al cabo, con un lugar.
Finalmente, se puede intentar medir el grado de desinformación que tenemos de un sistema, utilizando las estadísticas. La entropía estaría representando el número de posiciones que podría ocupar una partícula en un sistema en un determinado instante.
Acá se encuantra un punto en común con la teoría de la información, que mide la información de un sistema en bits.
Con esto podemos despedirnos del determinismo mecanicista, puesto que podemos saber todas las condiciones en un instante, mas no vamos a saber a ciencia cierta qué va a ocurrir en otro, pues todo se reduce finalmente a probabilidades.
Esto no es más que un preámbulo necesario para que mis imaginarios lectores entiendan los posts por venir.
Silent Enigma
El concepto de complejidad nace de la termodinámica, para ser más precisos de la mecánica estadística y que, tras una interpretación bastante filosófica de cierto concepto, choca con otra teoría del área de la informática y de a poco se va desnudando qué es un sistema complejo.
La entropía a nivel macro, se desprende de la segunda ley de la termodinámica, que tiene varios enunciados, por ejemplo el de Carnot:
La potencia motriz del calor es independiente de los agentes que intervienen para realizarla; su cantidad se fija únicamente por la temperatura de los cuerpos entre los que se hace, en definitiva, el transporte calóricoOtro enunciado destacado es el de Clausius:
No es posible ningún proceso cuyo único resultado sea la extracción de calor de un recipiente a una cierta temperatura y la absorción de una cantidad igual de calor por un recipiente a temperatura más elevadaEn resumen, esta ley nos dice que es imposible traspasar calor de un lugar más frío a uno más caliente, de manera espontánea, pues todo proceso espontáneo es aquél en el cual la entropía aumenta. De esto se desprende que, para realizar dicha proeza, es necesario intervenir en el sistema invirtiendo trabajo.
La entropía, a nivel micro, representa el grado de desorden que tiene un sistema.
De aquí se deduce que en un sistema completamente cerrado, esto es, sin intercambio de masa ni energía de ningún tipo, la entropía sólo puede aumentar a medida que el tiempo pasa, o como mucho, mantenerse constante.
A modo de ejemplo, ¿Que pasaría si se encierra a un grupo de personas en un recinto completamente hermético con energía, aire y provisiones limitados? Después de un tiempo terminarían todos muertos y despúes lo único que se encontraría al entrar unos años más tarde sería polvo y cenizas, o sea, un estado de máxima entropía que, dado la cantidad de masa y energía encerradas en el sistema, se mantuvo constante y no pudo aumentar más. A este estado en el cual la entropía adquiere un valor máximo se le llama Estado de Equilibrio Termodinámico, en el cual todas las variables macroscópicas (presión, temperatura, energía interna, etc) quedan fijadas, si se sabe una de ellas, se pueden conocer las otras.
Otro ejemplo muy usado es lo que ocurre al encerrarse en casa o la habitación, éstaa se empiezan a desordenar, pese a que no son un sistema cerrado. Para que la habitación o la casa se mantengan en orden es necesario que uno mismo se esfuerce en ordenar, o sea, realizar trabajo.
Aquello que es importante de esta ley, es que le dá un sentido al tiempo, nos dice que el tiempo sí existe pues todo sistema tiende a incrementar su entropía y una vez que ocurre esto no hay vuelta atrás, a no ser que se invierta energía en eso.
Además, surge una interpretación filosófica acerca de la entropía.
La entropía, a nivel micro, se puede defnir como el grado de desorden de un sistema, pero esto nos lleva a preguntarnos ¿Qué es el desorden?, y de aquí: ¿Qué es el orden?
El orden se podría decir que es, precisamente grados de complejidad y agregación que se derivan del grado de información que se posea de un sistema. Y el desorden, por el contrario, sería el grado de desinformación. Fácilmente nos percatamos cuando en la vida cotidiana no encontramos las cosas debido al desorden y además, otro caso ejemplar es la cantidad de material genético que tiene una bacteria en comparación con un mamífero.
El orden relaciona una cosa con las demás cosas, al fin y al cabo, con un lugar.
Finalmente, se puede intentar medir el grado de desinformación que tenemos de un sistema, utilizando las estadísticas. La entropía estaría representando el número de posiciones que podría ocupar una partícula en un sistema en un determinado instante.
Acá se encuantra un punto en común con la teoría de la información, que mide la información de un sistema en bits.
Con esto podemos despedirnos del determinismo mecanicista, puesto que podemos saber todas las condiciones en un instante, mas no vamos a saber a ciencia cierta qué va a ocurrir en otro, pues todo se reduce finalmente a probabilidades.
Esto no es más que un preámbulo necesario para que mis imaginarios lectores entiendan los posts por venir.
Silent Enigma
Sunday, September 10, 2006
Sobre estirpes y razas...
La especie humana dista mucho de ser un solo conjunto homogéneo de individuos cuyo comportamiento viene determinado por obra y gracia de la naturaleza y la evolución.
Nietzsche sostenía que había Plebe y Aristocracia. Aquellos poderosos, cuyo derecho era ejercer y manifestar su poderío sobre los demás y por otro lado estaban los débiles: la plebe.
Pero ¿quién es el poderoso?
Se refería al fuerte, aquél que gana en el juego de la vida, el triunfador.
Ellos tendrían el derecho de imponerse y de dar rienda suelta su poderío. Para el aristócrata lo bueno es la soledad, el orgullo, el pensamiento libre, la valentía e incluso la crueldad, en el sentido de que al ser misericordioso con alguien, éste es puesto en vergüenza.
El débil, por otro lado es gregario, humilde, su pensamiento es homogéneo, es prudente y piadoso. Es por ello que para el débil, el fuerte es el malo y para el fuerte, el débil es el malo.
Según N. el débil logró subyugar, pese a todo, a los fuertes, debido a que son más en número y más astutos pues concibieron una moral emperadora que exalta la bondad del débil y que funciona como una camisa de fuerza para el fuerte: los ígneos latigazos de la mala conciencia lo azotan cada vez que él muestra las garras. Es lo mismo que si las palomas torturaran a las águilas cada vez que el águila abriera orgullosa sus grandes alas.
Yo no creo que exista tal cosa como los buenos y los malos, tal como Nietzsche lo señala en su concepción de aristocracia en el sentido de "los mejores".
La especie humana no lo es tal. La especie humana es un conjunto de varias razas que se hayan distribuídas en distinto número y que para bien o para mal son capaces de reproducirse entre sí. Y con razas no me refiero en lo absoluto a nada físico, ni a color, ni a idioma, ni a tamaño ni nada similar. Es un asunto de personalidad, de talante y naturaleza. Esto es fruto de varios factores interrelacionados, siendo el principal la circunstancia, y como secundarios lejanos la crianza, época histórica y el factor genético, entre otros.
Es posible comparar a la raza humana como un ecosistema completo, en donde las relaciones de depredador-presa se transforman en relaciones de otro tipo, como por ejemplo de influencia, de gobierno, de usufructo, etc.
El animal más ampliamente distribuído en este ecosistema es la oveja. Un animal que es gregario y que vá hacia donde lo dirijan. No son muy inteligentes y aceptan felices el cautiverio y la domesticación. Mientras tengan a su disposición el suficiente alimento y la suficiente protección, no les molesta ser trasquiladas y ordeñadas periódicamente, e incluso aceptan de vez en cuando el sacrificio de algunos ejemplares para que los otros sigan teniendo el derecho a pasto y protección.
Pero así como hay ovejas, hay lobos, tigres, monos, garrapatas, escorpiones, abejas, hormigas, tiburones, águilas, serpientes, vacas, gacelas, búfalos, jabalíes, cerdos, perros, gatos, zorros, chacales, y un largo etc... Cada uno con sus fortalezas y debilidades y funciones que cumplen en el ecosistema.
No me pondré a hacer una enumeración y una categorización ni tampoco a describir cada uno.
Todos son igual de importantes en un ecosistema.
Los fuertes necesitan de los débiles y los débiles necesitan de los fuertes, no hay ninguno que esté "bien" ni "mal", o que sea "mejor" o "peor" por ser como es.
Hay roles que deben ser cumplidos a cabalidad para que el ecosistema se mantenga en equilibrio. En este sentido, es injusto que se le corten las alas a las águilas y que se les limen las uñas y los colmillos a los tigres y los lobos. Es entonces cuando las cosas no funcionan y empieza a haber un desequilibrio que resulta muy perjudicial.
Las ovejas están intentando que hasta las serpientes, lobos y tigres se transformen en ovejas y eso no puede estar bien. Al lobo se lo castiga por ser lobo y al tigre por ser tigre.
Nietzsche decía que el fuerte no es astuto pues no lo necesita, y que el débil es astuto para así lograr finalmente imponerse. Es así como los que no somos herbívoros debemos ir contra nuestra naturaleza en los tiempos actuales y utilizar artimañas como disfrazarnos de oveja y recurrir a la astucia y la ocultación para poder sobrevivir. Sin embargo, es necesario tener cuidado de no transformarse en aquello de lo que nos disfrazamos por descuidar el filo de las garras y los colmillos.
Es menester, por lo tanto, ser maestro de ambas cosas a la vez: de la astucia y de la naturaleza propia, así como también es necesario armonizarlas y saber cuándo usar cada una. Es necesario saber actuar, pero manteniéndose fiel a uno mismo.
Al hablar de humanos, por lo tanto, sólo hay diferencias.
Silent Enigma
PD: En todo ecosistema hay conflictos. Yo no estoy promoviendo un relativismo moral, sino más bien la libertad de profesar una moral. No es un intento de promover mi propia forma de pensar sino un manifiesto que dice: "He aquí mi moral, prepárate a ser juzgado por ella. Tú tienes la tuya, júzgame como te parezca, pero no me condenes por el hecho de tener mi propia moral. Aceptemos de una vez la existencia de este conflicto."
Dependerá de que tan distintas sean las morales el grado de conflicto que pueda haber entre ellas.
Nietzsche sostenía que había Plebe y Aristocracia. Aquellos poderosos, cuyo derecho era ejercer y manifestar su poderío sobre los demás y por otro lado estaban los débiles: la plebe.
Pero ¿quién es el poderoso?
Se refería al fuerte, aquél que gana en el juego de la vida, el triunfador.
Ellos tendrían el derecho de imponerse y de dar rienda suelta su poderío. Para el aristócrata lo bueno es la soledad, el orgullo, el pensamiento libre, la valentía e incluso la crueldad, en el sentido de que al ser misericordioso con alguien, éste es puesto en vergüenza.
El débil, por otro lado es gregario, humilde, su pensamiento es homogéneo, es prudente y piadoso. Es por ello que para el débil, el fuerte es el malo y para el fuerte, el débil es el malo.
Según N. el débil logró subyugar, pese a todo, a los fuertes, debido a que son más en número y más astutos pues concibieron una moral emperadora que exalta la bondad del débil y que funciona como una camisa de fuerza para el fuerte: los ígneos latigazos de la mala conciencia lo azotan cada vez que él muestra las garras. Es lo mismo que si las palomas torturaran a las águilas cada vez que el águila abriera orgullosa sus grandes alas.
Yo no creo que exista tal cosa como los buenos y los malos, tal como Nietzsche lo señala en su concepción de aristocracia en el sentido de "los mejores".
La especie humana no lo es tal. La especie humana es un conjunto de varias razas que se hayan distribuídas en distinto número y que para bien o para mal son capaces de reproducirse entre sí. Y con razas no me refiero en lo absoluto a nada físico, ni a color, ni a idioma, ni a tamaño ni nada similar. Es un asunto de personalidad, de talante y naturaleza. Esto es fruto de varios factores interrelacionados, siendo el principal la circunstancia, y como secundarios lejanos la crianza, época histórica y el factor genético, entre otros.
Es posible comparar a la raza humana como un ecosistema completo, en donde las relaciones de depredador-presa se transforman en relaciones de otro tipo, como por ejemplo de influencia, de gobierno, de usufructo, etc.
El animal más ampliamente distribuído en este ecosistema es la oveja. Un animal que es gregario y que vá hacia donde lo dirijan. No son muy inteligentes y aceptan felices el cautiverio y la domesticación. Mientras tengan a su disposición el suficiente alimento y la suficiente protección, no les molesta ser trasquiladas y ordeñadas periódicamente, e incluso aceptan de vez en cuando el sacrificio de algunos ejemplares para que los otros sigan teniendo el derecho a pasto y protección.
Pero así como hay ovejas, hay lobos, tigres, monos, garrapatas, escorpiones, abejas, hormigas, tiburones, águilas, serpientes, vacas, gacelas, búfalos, jabalíes, cerdos, perros, gatos, zorros, chacales, y un largo etc... Cada uno con sus fortalezas y debilidades y funciones que cumplen en el ecosistema.
No me pondré a hacer una enumeración y una categorización ni tampoco a describir cada uno.
Todos son igual de importantes en un ecosistema.
Los fuertes necesitan de los débiles y los débiles necesitan de los fuertes, no hay ninguno que esté "bien" ni "mal", o que sea "mejor" o "peor" por ser como es.
Hay roles que deben ser cumplidos a cabalidad para que el ecosistema se mantenga en equilibrio. En este sentido, es injusto que se le corten las alas a las águilas y que se les limen las uñas y los colmillos a los tigres y los lobos. Es entonces cuando las cosas no funcionan y empieza a haber un desequilibrio que resulta muy perjudicial.
Las ovejas están intentando que hasta las serpientes, lobos y tigres se transformen en ovejas y eso no puede estar bien. Al lobo se lo castiga por ser lobo y al tigre por ser tigre.
Nietzsche decía que el fuerte no es astuto pues no lo necesita, y que el débil es astuto para así lograr finalmente imponerse. Es así como los que no somos herbívoros debemos ir contra nuestra naturaleza en los tiempos actuales y utilizar artimañas como disfrazarnos de oveja y recurrir a la astucia y la ocultación para poder sobrevivir. Sin embargo, es necesario tener cuidado de no transformarse en aquello de lo que nos disfrazamos por descuidar el filo de las garras y los colmillos.
Es menester, por lo tanto, ser maestro de ambas cosas a la vez: de la astucia y de la naturaleza propia, así como también es necesario armonizarlas y saber cuándo usar cada una. Es necesario saber actuar, pero manteniéndose fiel a uno mismo.
Al hablar de humanos, por lo tanto, sólo hay diferencias.
Silent Enigma
PD: En todo ecosistema hay conflictos. Yo no estoy promoviendo un relativismo moral, sino más bien la libertad de profesar una moral. No es un intento de promover mi propia forma de pensar sino un manifiesto que dice: "He aquí mi moral, prepárate a ser juzgado por ella. Tú tienes la tuya, júzgame como te parezca, pero no me condenes por el hecho de tener mi propia moral. Aceptemos de una vez la existencia de este conflicto."
Dependerá de que tan distintas sean las morales el grado de conflicto que pueda haber entre ellas.
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