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Sunday, October 28, 2007

Consideraciones cosmológicas: Energía y Materia oscura y teoría de las supercuerdas

Navegando por wikipedia, links tras links llegué a páginas de física.
Decidí entonces que es imposible no considerar las implicancias filosóficas de los últimos descubrimientos físicos, como lo son la materia oscura y la energía oscura, y sobre todo la teoría de las super cuerdas.
La energía oscura por lo que pude entender es una energía que se percibe solo de bido a sus efectos gravitacionales, que efectúa una presión negativa, o sea, una tensión, sobre las partículas que afecta. Gracias a esto, se dice, el universo se expande en vez de comprimirse, descartándose un universo oscilatorio con Big Bangs sucesivos, cosa que, por lo demás, atenta contra la segunda ley de la termodinámica si consideramos el universo como un sistema cerrado.
La materia oscura tiene menores consecuencias puesto que es materia perceptible a nivel gravitatorio, pero que no se puede percibir con la tecnología actual, no estoy muy en conocimiento de esto, pero al parecer es un tema dependiente de los aparatos de observación astronómica.
La teoría de las supercuerdas dice que las partículas fundamentales no son puntos adimensionales, sino cuerdas unidimiensionales que poseen un a longitud aproximada a una longitud de planck, y que se encuentran vibrando a determinadas frecuencias resonantes.
La frecuencia determinaría el tipo de partícula que es, por ejemplo, un fotón.
Esta teoría alegan que es indemostrable, por tanto acientífica, pero esta teoría permite aplicar física cuántica a la fuerza gravitacional, llevar la cuántica a niveles macro, lo que sería revolucionario si se logra comprobar.
Otra de las consecuencias de esto sería la existencia de un multiverso.
Sip, tal como se oye, existirían universos en los que las leyes físicas que los rigen son distintos y las dimensiones también lo serían.

Las problemáticas que se desprenden de esto es que, si se considera el universo en expansión, y que la entropía promedio aumenta, si la aceleración de expansión es mayor a la que tiene el crecimiento de la entropía se observará un punto en que la entropía, a nivel localizado, disminuya por un efecto similar a una "dilución", contraviniendo la segunda ley de la termodinámica.

Otra consideración, esta vez sería respecto de la teoría de cuerdas, es que la existencia de universos paralelos reforzaría el hecho de que la verdad "multiversal", en este caso, no existe.
Lo que es verdadero en un universo no tiene por qué serlo en el otro.
En adición, si fuera posible la interacción entre los universos no serían un sistema cerrado, lo que significaría que a nivel de universo, la entropía podría disminuír, considerando eso sí, que lo haría a costa del otro universo con que interaccionó y, claro está, si es que se puede aplicar la segunda ley de la termodinámica a ambos universos, que pueden tener un comportamiento físico diferente al nuestro.

¿Y qué pasa entonces con la energía?

Tras plantear esas inquietudes me retiro, esperando meditar mas sobre ellas a futuro.

Silent Enigma

Friday, November 03, 2006

Una Nada no Nihilista

Nietzsche tildaba de transmundanos a aquellos que ponían su fe "al otro lado del mundo".
Podía ser un paraíso en el cielo, el nirvana, el moksha o cualquier cosa que no fuera la vida terrena. La doctrina de Nagarjuna postula que la naturaleza de todo es la vacuidad, que incluso el ser mismo es vacío y esto es debido a la transitoriedad temporal.

Esto me llamó la atención profundamente, puesto que además vi una página en la que se etiquetaba a la doctrina de Nagarjuna como nihilista. Según esa página, para Nagarjuna el mundo no sería más que una ilusión. Es muy peligroso entender de esa manera tan sintética el pensar de Nagarjuna. Para poder ser tan sucintos, tendríamos que tener bien clara la respuesta a la pregunta ¿Qué es una ilusión? E ilusión es, ante todo, algo falso que se nos presenta como verdadero.

Nos hallamos pues, creo yo, ante un error colosal. La obtusa mente occidental está acostumbrada a entender todo en binario (si no, escuchen al Sr. Bush), asociamos de inmediato a la Nada con falsedad y al Ser con la verdad. Condiciones lógicas que no vienen al caso por ningún motivo. Esto es metafísica y la lógica está fuera de lugar.
Cuando decimos que la naturaleza de todo es la vacuidad y que incluso la vacuidad misma es el vacío, estamos hablando de una Nada que no implica una negación y tampoco una ausencia, sino más bien carencia de contenido persistente. Aquél es el sentido original de Śūnyatā.
No se puede decir entonces que el mundo es una ilusión, sino que su naturaleza es el vacío. Ante ello Nagarjuna, como el gran budista que fue, defendió el desprendimiento como el camino a seguir, como una manera de evadir el sufrimiento que genera este vacío, un situarse fuera de las cosas vacías, independiente de ellas, quedando en un espacio intermedio, en el mismo vacío absoluto y percatándose de que incluso uno mismo es el vacío y por ende, es uno con todas las cosas, que también son vacías; obteniendo finalmente un estado conocido como Nirvana, que es absoluto y eterno, ajeno al Samsara.
¿Pero que hay de mí?
Yo creo, en efecto, que la naturaleza de todo es el vacío, pero el camino que hay que seguir, en vez de desprenderse de los cascarones huecos de los que está formado el mundo, es el de arrojarse contra ellos y embestirlos. Sentir en carne propia el vacío hasta perder el vértigo.
Para ello hay que rodearse de estos cascarones, jugar y danzar con ellos y entre ellos, aferrarse a ellos con pasión, hasta sentir como se rompen o mirar a través de sus grietas.
Tal como diría Nietzsche: No importa si es falso o verdadero, si existe o no existe, es válido mientras favorezca la vida.
Por eso mismo, no importa si las cosas son en realidad vacías, hay que vivirlas, y si se destrozan dejando en evidencia su vacuidad, pese al dolor, será mejor para mi proceso vital. En el caso de que exista un estado trascendente, me ayudaría a alcanzarlo; y en el caso de no haberlo, le daría un valor agregado a mi vida como proyecto estético, un clímax trágico en una escena de esta obra.
El que la naturaleza de todas las cosas sea la vacuidad no tiene porqué devalorar las cosas, puesto que no implica que estas sean falsas. Todo está vacío, los conceptos, las cosas, las ideas, los sujetos y por ende, todos compartimos la misma esencia universal: el vacío.
O sea, mezclando ideas diversas e interpretando a mi manera, las cosas existen por cuanto son utiles a nuestro proceso vital, aunque su naturaleza sea el vacío; e incluso, a veces existen en virtud de su vacuidad. Hay que recalcar una vez más que la vacuidad es producto de la inconsistencia temporal. Darse cuenta de la vacuidad de las cosas es, ante todo, interiorizar que todo es dinámico y está sujeto al cambio. Por lo tanto, las cosas, además de tener una funcionalidad práctica informacional o de persistencia biológica, cobran otra utilidad igual o más valiosa cuando interiorizo la vacuidad de ellas: De esta manera entiendo mejor que mi vida es un proceso frágil de cambio dinámico, lo que me permite revalorar la vida y vivirla como un proceso evolutivo, evitando cualquier estancamiento, ya sea espiritual y/o estético.
Esta visión es a mi juicio muy positiva y vivencialista, contraria a cualquier nihilismo, un vivencialismo que nace de la Nada, una Nada que, a su vez, nace de la incosistencia temporal que nos permite revalorar y vivir mejor la vida.

Silent Enigma

Sunday, July 30, 2006

Apariencias

En filosofía uno de los tópicos más comunes ha sido el de las apaiencias. El hombre se cuestiona si el mundo que percibe es la realidad o no se trata más que de una apariencia falsa y que no es real, lo que percibimos no es verdadero. Platón, Descartes, en fin, un sinnumero de personajes se han devanado los sesos pensando en estas cosas, llegando a teorías que, al menos a mí, me dejan bastante que desear.
Nietzsche nos dice en el "Más alla del Bien y el Mal" que el hombre ha vivido obsesionado con encontrar la verdad, lo que lo ha conducido a buscar el saber con el unico objetivo de saber. Para N. las cosas tienen valor en la medida de que sean buenas para la vida. Es así como Nietzsche desprecia esta inquietud, pues para él resulta estúpido cuestionarse aquello que es lo único que se posee. El pensar de N. está dirigido hacia el cómo afrontar esa existencia terrenal y carnal, es una filosofía para la vida, y para él cualquier cuestionamiento acerca de esa existencia terrenal y carnal no es más que una evasión o una negación de la vida. El credo de Nietzsche es la vida.
Nos dice, a fin de cuentas, que si una idea falsa, una mentira, posibilita la vida, entonces ésta va a ser algo bueno. La ciencia se obceca en hallar la verdad a toda costa.
Yo, por lo general, tengo una visión similar, sin embargo, de vez en cuando la vida misma me lanza a la cara algunas posibles soluciones a ciertos problemas que en realidad no me dan mayores dolores de cabeza. Las circunstancias conducen mi mente hacia esos terrenos yermos.
De esta manera me encontré pensando acerca de las apariencias.
El otro día me asaltó una idea: No existe tal cosa como un mundo verdadero y uno falso, o uno real y otro irreal; sino que lo que sucede es que hay distintos grados de complejidad.
Si uno pone como ejemplo a la ciencia y a la ingeniería, nos podemos dar cuenta de ésto facilmente. Para un científico lo importante es hallar la verdad, para un ingeniero es completar su proyecto. Es así como el científico ante cierto fenómeno puede llevar a cabo mediciones, elaborar teorías y llegar a ecuaciones y formulas increíblemente complejas que, precisamente por esto, son demasiado difíciles de aplicar en la práctica. El ingeniero buscaría describir el fenómeno mediante una correlación empírica. O sea, el científico realmente entiende el fenómeno y lo describe tal cual es o lo más fidedignamente posible; al ingeniero, en cambio, no le importa el mecanismo de cómo ocurre el fenómeno, sino que los resultados del fenómeno bajo distintas condiciones.
Desde éste punto de vista, nosotros vivimos en un mundo que es una serie de simplificaciones que nos hacen fácil (o incluso, posible) la vida (y la comunicación). Como por ejemplo la existencia de un sujeto, una personalidad llamada "yo" que posee su identidad a través del tiempo; que yo soy quien piensa en este instante; que hayan ciertos verbos que tienen que tener un complemento directo; que el café que sale de la cafetera es un resultado de la maquinal rutina de echarlo en la cafetera, con el agua, dejarlo hervir y punto, cuando en realidad lo que ocurre es un proceso de extracción por vapor en donde hay una serie de procesos de transferencia de masa en donde la cafeína, pigmentos y compuestos aromáticos pasan del café molido a una corriente de vapor que posteriormente condensa y se transforma en café; y esto por nombrar unos pocos ejemplos.
Entonces desde este punto de vista, lo que pasaría es que la existencia sería siempre verdadera y la forma de percepción de ésta estaría basada en su observación bajo distintos lentes de aumento, que nos permitirían ver el mismo fenómeno verdadero (la existencia) con distintos grados de complejidad. O sea, no existe un mundo real y uno de apariencias, sino uno solo, muy real, que puede ser visto desde una perspectiva simplista o una perspectiva detallista.

Hoy cuando venía en el metro me puse a ver los reflejos de la gente en los vidrios. Todo se reflejaba en los vidrios, incluso yo mismo. Detrás de ese vidrio estaba el mar, los barcos, los cerros, las calles y dentro del vagón del metro había un montón de gente de lo más heterogénea, sentada, pensando en cosas propias de sus respectivas experiencias como seres humanos.
Sin embargo, yo me estaba fijando en los reflejos de la gente en los vidrios...
Me había transformado en un transmundano, en alguien cuyo pensamiento se vuelca sobre cosas situadas en un lugar distinto a esta existencia de carne y hueso, un lugar distinto a esta existencia terrena. Recomiendo mucho el capitulo del Zarathustra que versa sobre los transmundanos.
Al final me vine a dar cuenta que ese vagón de metro era una metáfora.
El reflejo era una apariencia de algo que es realmente, la vida misma cotidiana del subirse a un vagón de metro. Ese reflejo representaba el mundo de las ideas, el mundo de "Dios", el mundo del SER: Transmundos.

En resumen, pude ser que esto de las apariencias, a la larga, sea al revés de lo que se ha pensado por mucho tiempo en occidente, que en realidad lo que a simple vista se nos presenta como real, esto es, la existencia, es en efecto real y el mundo de las ideas no es el verdadero.
Y la otra posibilidad es que todo sea real, y que la confusión que se ha dado siempre radique en un problema de que existen distintos grados de complejidad, y no sea un problema de verdadero o falso sino que tenga mucho más de "graduación" o presencia de matices. El hombre siempre ha sido torpe en distinguir matices, siempre se lanza de cabeza hacia las cómodas dualidades opuestas y extremas.
De todas formas, esa obsesión con la verdad no es más que eso, una obsesión.
¿Qué se saca pensando en esto?
Vale más pensar en cosas más vivenciales y más ligadas a la existencia.
Para variar, Fritz tenía razón...

Y eso ha sido lo que he pensado durante estos días acerca de las apariencias...
La vida me lanza metáforas y signos a la cara, listos para ser interpretados.



Silent Enigma

PD: Debo destacar también que cada vez le encuentro más puntos flacos a Fritz, por ejemplo su perspectiva aristocrática y elitista, y lo peor de todo: la voluntad de poder, que es el "combustible" para su eterno retorno...